viernes, 30 de noviembre de 2012

Hacia ti...

Del silencio de mi vida
de la calma de tu presencia
del olvido afortunado
de la esencia de estar vivo.

De la distancia de tu mano
a la necesidad de estar cerca
del susurro que yo escucho
de tus labios acallados.

Del instante de tocarte
cuando te has de acercar
al odio repentino
cuando te has de alejar.

De verte, de mirarte,
de robarte un beso y sonrojarte,
de tu caer los parpados
y sonreir tan leve.

De tu palabra dulce narrada
de tu discurso vaporoso
del calor, de la risa
de tu misma armonía.

De los cuentos de la vida
de habernos conocido
de coincidir justo los dos
en un punto definido.

De mirarme y sonreir
de mirarte y deshacer
toda mi entereza
a tus pies, en cada escalón.

De tenerte,
de soñarte cuando no
del refugio de tu abrazo
de la calma y la tempestad.

De tu fuerza, de tu soberbia
de tu orgullo también,
de tu respuesta siempre certera
de tu enseñarme a vivir.

Del silencio de mi vida
de la calma de tu presencia
del olvido afortunado
de la esencia de estar vivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario