Y yo corría bajando la avenida de los Reyes Católicos lamentándome de no llegar. Veía a lo lejos el faro de Moncloa, como referencia de mi tiempo y el espacio que me quedaba por recorrer...apenas eran metros, pero en estas circustancias, suponía perderme el espectaculo del que tú ya gozabas.
Doblo a la derecha, dejo el atasco de la Fundación, y me dirigo hacia ti...allí estás en las escaleras, bañada por la luz del sol que lucha por sobrevivir sin apenas fuerza, pero con una candidez en su brillo que emociona. Tus Ray-Ban oscuras, siempre, mirándole con decisión y poder, advirtiéndole de que te dejas acariciar por su calor, el que le resta, pero que decidirás hasta donde, o hasta cuando. Tus brazos sujetando tu torso bravo erguido. El giro de tu cabeza, tu cabello revolotear. La sonrisa que me pintan tus labios que siempre me deshace y me hace temblar las piernas, siempre dedicada. Mi correspondida, más tímida. En ese instante, desaparecer todo el ruido de la ciudad. Me siento a tu lado en silencio, apenas susurro un hola, la caricia de tu mano en mi pierna me corresponde, dando por bueno el saludo y mucho más el silencio. Tu hombro pegado al mio, acoplados los dos como uno solo. Y como girasoles, mirando al sol.
Tu esencia me embriaga. Me siento flotar en el momento que parece no avanzar. El sol pintando el cielo de tonos pasteles rosados y cada vez que respiro huele a ti. El calor aun intenso me acuna, me acomoda en tu compañía. No decir nada, estar en silencio y ser cosciente de estar diciendo tantísimas cosas. Sabes que estas cómoda, decirte que yo lo estoy, reirnos de algo sin reir, saber que nuestros ojos brillan tras las gafas oscuras. Brindarle al astro rey el respeto que se merece y desnudar nuestros ojos a la vez, venerando su dedicación, cerrarlos con pleitesia, sonreir del gesto espontáneo y al unísino. Respirarnos sin mas. Dejar que el tiempo pase restándose segundos a si mismo, si desperdiciar ni uno de ellos. Cederle el descanso al Sol.
Te giras, me besas en la mejilla, agarro tu mano, apenas tú el bolso y la carpeta, salimos corriendo, el paso de peatones se confabula, el verde nos empuja, la boca del metro nos engulle, resoplamos en la taquilla, reimos como tontos, saco el billete, se abren las puertas, me empujas corriendo, se abren las tuyas, siempre sonries, siempre me vuelve loco tu sonrisa, las escaleras nos teletrasnportan, tú un escalón más arriba, yo uno mas abajo,los dos mirando al frente, me rodeas con tus brazos, me susurras el brillo de tus ojos suavemente, vuelvo a sonreir, entramos despacio al andén, miramos el reloj de la estación, andamos despacio hasta el final, viendo llegar las luces del tren invadiendo la oscuridad del tunel y como van muriendo a medida que se acercan a nosotros...esperamos ,mis manos en los bolsillos, tus brazos abrazando la carpeta, mirando pasar las ventanillas, cada vez más lentas, la gente dentro no moverse, detenerse el vagón, mirar tu cabello, bajar a tus ojos, encontrarme los tuyos mirándome, tu nariz, volver a regalarte mi sonrisa, volver a disfrutar del regalo que es la tuya, entrar, me agarras la mano y tiras de mi, caemos en una par de butacas vacias...suena el silbato, se cierran las puertas, sacar los casquitos, encender el MP3, ponerle banda sonora a nuestra película, apoyas tu cabeza en mi hombro, nos invade la melancolía, volvemos a ver el sol...
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