miércoles, 24 de octubre de 2012

Sinfonándote...

Hay notas en mi pentagrama
que apenas suenan
rotas, calladas
componen melodías
que no se escuchar
escritas no me dicen nada
musicadas me evitan,
son silencios pequeños
que tras corcheas efusivas
quedan varadas
inertes,
en los caminos que recorren
los latidos de mi corazón.

Pero en mis canciones
hay mas notas que me dan la vida
corcheas y semifusas,
breves que encadenadas,
imponen ritmo frenético a mi vida,
blancas y negras, redondas,
amplias e inmensas,
de las que llenan el silencio de pasión,
invaden rincones y explotan
vibrando oidos sordos, incluso,
todas aquellas que emanan
de mi musa etérea que es tu mirada
las que nacen de mis ojos cerrados
de tu voz dentro de mi,
de la caricia de tu inmensa sonrisa,
todas pintadas
con el pincel de mi imaginación.

Unas y otras cuentan de mi,
narran mi melodía,
abarrotan mi composición,
todas tan necesarias,
cada una de ellas la que más,
son las que me expresan,
las que me acunan cuando duermo
las que me agitan cuando despierto,
todas ellas parte de ti
tu reflejo, el alba inquieto,
de ti el compás
que las mantiene a todas
en el orden correcto.
Tú, en cada una de ellas,
tú, en mi música creada.

Y cuando te echo de menos,
en ese momento,
la música que te escribo
siempre aparece al fondo
banda sonora de mi realidad,
y me lleva por los senderos
de añorarte, y antes de quererte,
mi corazón enjuaga la pena creada,
esculpiendo otro compás,
y otro más después del penúltimo,
y la brevedad de la soledad impuesta
se difumina mágica,
deshaciéndose entre mis dedos
que sujetan el plumil
con el que hiero las hojas blancas
de mi condescendiente libreto,
empapándolo de lágrimas
de tristeza contra felicidad,
bendita sal,
otro compás,
cientos de notas bailando
frente a mi,
tú en cada una de ellas,
tú en mi música creada.

En aquel rincón
mi taburete eterno,
a la luz del rayo que espero
ilumine tímido mi partitura,
mi mirada no mira
mi arco rasga notas,
mis dedos caminan
por trastes serenos,
caen de mi violín bohemio
sinfonías sordas
que solo yo bailo
al son de mil notas
que te dibujan
entre mil sombras.

Sinfonándote, vivo
y vivo
puedo sentirte viva,
con notas que no valen nada
y miles de ellas que lo valen todo.

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