domingo, 28 de octubre de 2012

Sueños naufragados...

Anoche perdí la razón
decidí orgulloso
regar de melancolía
mi momento
ceder espacio al tiempo
y tentarme con un baúl
lleno de recuerdos.
Tenía las llaves
que abrían el cerrojo
de todo lo guardado
en aquella botella vacía
mi mano temblorosa
lo dio por acertado,
mi mente obtusa
claudicó
y se abrió lentamente
todo lo que allí perecía.

Me asomé con precaución
temeroso de encontrar
mucho de lo ya pasado
pero mis ojos me delataron
la curiosidad de revivir
me predecía
no pude contener el asombro
de tener tanto olvidado
y miré, miré y remiré.

Levanté momentos
con nubes de polvo,
sonreí a  historias
que ya no suceden,
encontré besos
de labios perdidos,
tiré hacia atrás
sedas perfumadas,
palabras rotas,
miradas confusas,
caricias extrañas,
heridas cicatrizadas
dolor comprimido,
hasta canciones
tan torpemente bailadas,
dibujaba una mueca
con cada eslabón
de mi tiempo pasado...

Perdido recordando,
sentado en el mármol,
cientos de retales
se apilaban sobre mi
y entonces vislumbré
en el fondo del baúl
un brillo de luz.
Me incliné curioso
todos los recuerdos
amontonados en mis brazos
cayeron fríos al suelo
más me incliné,
más curioso estaba,
más pude ver,
que aquello que tanto brillaba
en el fondo de mi baúl
era un antiguo espejo
que como más vivo recuerdo
me devolvía mi rostro viejo
mis arrugas y heridas
mis ojos cansados
mi mirada extrañada
mi duda en mi mueca.
Mis manos palparon
la aspereza de mi piel
en mis mejillas acartonadas,
mi cabello roto
teñido de soledad,
mi aliento reseco
falto de necesitar,
me ahogaba
con la mirada petrificada
en aquellos ojos
que no recordaba vacíos
y lloré...

Sentado,
todo desapareció...
de nuevo el silencio
y el temor
de no haber recordado,
otra vez el miedo
de haber rellenado,
vacia la botella,
el desierto de mis pasos
de sueños naufragados.



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