miércoles, 31 de octubre de 2012

Sentada mírame...

Siéntate...
abraza tus rodillas
y mírame...
con la desnudez de tu piel
eres la perfecta metamorfosis,
la mariposa de colores,
el arco iris engendrado
de la propia naturaleza,
esa mirada,
que sencillez,
como reflejas la luz
que te baña delicada,
acariciando la miel
de tus sinceras pupilas,
disfrutando cuando breve
cae el telón de tus párpados
en el teatro de tu rostro
para elegante alzarlo despacio
y allí encontrar
siempre inmensa
de nuevo tu mirada
clavada en mi tropiezo
que venzo constante
con el áurea de tu cuerpo
sentado frente a mí,
y regalarte mi aplauso,
tu piel de nuevo dorada
suave e interminable
para mis manos incansables,
tus gesto sonrojado,
mi pasión tu timidez
tu mejilla acalorada
preámbulo de tu florecer
el amanecer de tu sonrisa,
el ocaso de tus labios
mi perdición,
si te sigo mirando
y quiero,
no me encontraré.
Tus manos delicadas
esculpidas de entre pétalos
de las flores que no fuiste
añorando su caricia
en mi espalda castigada,
cerrojo de tu abrazo, infinito,
del que emana tu perfume,
de licores de frambuesa
y guirnaldas de chocolate,
me inspira respirarte
me desvive la sensación
de sentirte así dentro de mi
y...
si me miras ahí sentada
te pediré que no emigres
con tu vuelo distraído
quédate,
solo un hoy más,
ahí sentada, mirándome,
acaricia tu cabello,
mírame y sonríeme
y explota tu presencia
en mi pecho descubierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario