Noche triste,
la que suelto tus manos
abandonando mi nación ,que es tu cuerpo
desterrando tu caricia
al confín de las entrañas
de la noche triste,
la que no aparecen estrellas
ubicadas en el infinito de la palabra no dada
apagado el brillo
del aliento de tus ojos
que no ven la noche triste,
la que ausenta miradas
y extingue sonrisas,
donde la belleza perenne agrieta
la herida cicatrizada de lo vivido
y pierde el camino
en lo oscuro de la noche triste,
la que cabalga insensata
por el quicio de la puerta cerrada
el anhelo de lo callado
y el fervor de la luna rota
de la noche triste,
la que quema los montes
la que adora el silencio
de la perdición de no encontrarse
a la reverencia de la maldita culpa
de atravesar la nada
que malvada
ofrece la noche triste,
que me acobarda y me calla
la que hiere mi alma sesgada
el contraluz que me ciega
cuando no tengo nada que ver
en esta noche triste,
desarmada, traicionada
la duda de la oración intoxicada
la insesated de mi serenidad
acosada en la premura,
sentado, allá a lo lejos
donde no llegan los ecos
de lo que se hunde en los lagos
de la brea espesa
la que cubre el manto
de la noche triste
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