Y en el momento en que menos te espero
apareces,
suave y armónica
como la mano lenta
paseando por los pétalos
de un jardín de molinillos,
elevándolos sin desdén
invitados sin chaqué
a un baile infinito.
Y en ese momento,
siempre cierro los ojos
al compas de un arpegio
agudo de piano
y el perfume de tu piel
en retales de algodón
cubren mi ser,
porque es el aire
que respiro vivo.
Y en ese momento
mis sentidos se expanden
una brisa fresca
me envuelve
y crezco grande, grande
suspiro largo
ahogo profundo el alba,
y cedo.
En ese momento
breve,
empiezo de nuevo, futuro
cierro la puerta, pasado
me acomodo en mi yo
y espero.
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