Al final del camino
en los cuentos de hadas
siempre hay un momento
en el que él,siempre Principe
y ella siempre doncella,
viven felices,
ya siento lo de las pobres perdices.
Al final del camino
tras la alambrada
siempre hay un amigo,
del que no sabes nada,
que te llama en gritos y te guía
hacia la salida de tus singulares problemas
entre afilados cuchillos de plomo
rugiendo por quitarte la vida.
Al final del camino
en la desembocadura del rio
siempre aparece inmenso el mar
y al fondo el sol
enseñándote lo que es libertad
dándotela a probar
salada y fría,
para que tu alma respire
que es no tener cadenas.
Al final del camino
en mi vida
siempre estas tú
con tu mano amiga,
para que frene mi caida
cuando se ha convertido el paseo
en arriesgado acantilado
y posarme suave
de nuevo en la ruta
de mi vivir constante.
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