domingo, 23 de septiembre de 2012

Cielo estrellado...

Contemplaba esta noche
el cielo estrellado
en un alto del camino
elegido para recorrer
y el eco de tu voz me contaba
historias de silencios
de batallas de tiempos perdidos
y certezas ganadas
dineros perdidos,tesoros
aparcados en arcenes tristes y grises,
que tonteria amar y ser amado,
y sin embargo pausadas
sonaban mil canciones
elegidas al azar
que me hablaban de ti
y de mi
de voces grabadas en corazones amargados
nombres propios de mujeres atadas
con sogas de escarcha,
arrastradas por destinos impuestos
e infelices,
sujetando con cordeles de seda
hombres destronados de su consuelo,
amar y ser amado,
que falta de juicio
demasiados corazones sin consuelo
y consuelos demasiado corruptos,
vendimiados a conciencia
en tierras esteriles de sentido comun.
Y pasaban fugaces,estrellas de deseos
y al vuelo, sin pensarlo, mis labios murmuraron
ni siquiera me pude oir,
pero rompí a llorar,un deseo pedía
me amargaba el alma la pena
de no creer en ti,
de no poder remontar este rio
tantas veces prometido
y tu voz volvió a sonar,
estallando en el silencio,
volvía a templar mi cuerpo herido
acunando mis miedos hasta dormirlos
mostrándome la chispa de la esencia
de lo que torpemente buscaba,
con la firmeza de tu inocencia
prestada a la madured
que siempre me desborda
entre pensamientos que no son sueños.
Las heridas cerraban
mas el alma quedaba muerto,
y muerto éste, no corría la sangre
de las arterias colapsadas
no merece la pena dejar caer la maleta,
si no me espera el final
de la compunjida derrota,
amar y ser amado,
yo no pedí desear
pero lo deseado se alejaba
de lo siempre soñado
fruto de los efluvios de las grandes ciudades
de los anonimatos consentidos
de las amistades interesadas,
y entonces me aferro
en este alto del camino,
por lo que brillan tus ojos,
y sereno respiro
el aire mojado
de la tormenta arrastrado,
y las secuencias de mi pequeña historia
compartida contigo,
pasan veloces incendiando mi mundo
y entonces comprendo
que no es amar y ser amado
sino no esperar amar y ser amado,
dejar que la sorpresa sea el cimiento
no de lo que debemos edificar,
sino de las barreras que debemos derruir.

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