martes, 18 de septiembre de 2012

Después de la tormenta...

Acabo de abrir las ventanas del balcón de mi habitación. Un aroma intenso a tierra mojada,a tormenta pasada y el frescor de la lluvia caida ha inundado mis sentidos e imperiosamente tu recuerdo ha acudido a mi memoria,y tu voz,dulce,a resonado con un eco suave, contándome aquella metáfora que construiste sobre tan esplendida condición climatológica.

Ante el paraiso que me brinda el paisaje,y el que pintan con oleos mis recuerdos de aquel momento,acuden a mi aquellos días de ayer en los que empezabamos a caminar,y nunca mejor dicho,pues con paseos serenos abriamos la puerta del conocerse,del descubrir incierto de nuestras vivencias,acuñando el respeto necesario y regando la confianza que plantada,crece poco a poco y echa sus primeras flores.

La primera vez que templé mi mirada en el mar de tus ojos, la sonrisa que tanto me da cada mañana, aquellas dulces galletas,ese café,las pautas sin pausas, el inesperado reencuentro de tu saludo y tu sonrisa,y sobre todo, el dorado campo de verdades enunciadas y el bosque de gratas sensaciones compartidas,aquellos silencios que tanto nos acunan y los errores de los que hemos aprendido.

En realidad,han pasado unas horas desde que abrì las puertas, pero sentado en el quicio ,aun perduran en el aire los efluvios de la tormenta,y entonces agradezco que haya llovido, y huela tanto a ti.

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