martes, 11 de septiembre de 2012

De Silencios...

Si tuviera que resumir, diría que se disiparon las sombras. Por más de un instante, aquella que tanto me perseguía se vió abocada a desaparecer, ahuyentada por los silencios compartidos, válgame, más intensos que las palabras. No pensaba cuando cabalgaba hacia esas tierras, que la compañía que representabais, mi Señora, y el paraiso que recorriamos pudiera ser tan increible, y tan poderoso, que pudiera llenarme el alma de sensaciones tan ricas en esencias y perfumes, con lugares con tanta belleza que a su lado, apenas podia percibir mi propia existencia.

Tuve la suerte de poder descabalgar mi montura y dejarla a su libre albedrio, y caminar junto a vos, por parajes de ensueño. Sentir en mi piel la intensidad de vuestro paso, la delicia del camino andado, la energía de la estela dejada, la fuerza de vuestro esfuerzo por sentiros. Compartir animadas conversaciones y animados descansos de nuestras palabras. El sol de justicia acariciarnos en aquellas playas de arena fina y cálida. El mar abrazarnos entre sus olas de espuma radiante y poderosa. Sentirme tan desnudo como la vida misma, sin la necesidad de ser ni siquiera quien soy, y simplemente abandonarme al sentido de la vida. Y sentirme acompañado siempre.

Pude reir, y pude veros reir conmigo, embriagarme de esos labios que me sonrieron. Pude miraros y ver de nuevo brillar vuestros ojos, anidar el chispazo de esa estrella fugaz que cruza vuestro universo cuando la vida os sonrie con la premurosa felicidad. Y sentirme exultantemente grande. Pude perderme y me perdi, entre el movimiento de vuestros cabellos, y la esencia de vuestros ojos, en el movimiento de vuestras manos, en la paz de vuestros sueños, en el dulce perfume de vuestro cuerpo, imborrable ya. Pude amaros y os amé, por el beneficio de teneros a mi lado, de acompañarme, besaros con los silencios recreados y teneros en mi mente.

Puedo escuchar aun las notas de aquel concierto que nos brindo el mar al bendecirnos con su frescura y su inagotable tesón de energía en un baño inolvidable, la luz de los rayos del ocaso del sol contornear vuestra figura envidiando las caricias de la sal en vuestra piel ,dar paso al solo de vientos que la noche nos regaló en un concierto único al arullo de las olas del mar, el techo de estrellas darnos cobijo para apaciguar nuestras almas, compartiendo las viandas ganadas en el camino.

Puedo aseguraros que me siento tan afortunado de haberle robado al tiempo todo este mundo de instantes que me habeis regalado, que mi felicidad de haberos conocido un poco más es tan inmensa como el recuerdo de vuestro presencia, que alagias mi vida con vuestra dedicación y me siento grande sabiéndome que confiais en mi lealtad. Que me quedo sin palabras para bendecir esta idea lograda, que me quedo sin palabras para aventurar la próxima, que si de mi propia alma dependiera el movimiento del mundo, la habría dado para detenerlo en aquella playa, aquella noche, y habernos bajado de el. Regalaros un sueño, regalarme vuestra sonrisa, fue encontrarle sentido a beberme esos días de vos. Seguis encandilando mi alma y me haceis deseoso de vuestros labios.

Enchido de felicidad, hoy reposo mis huesos en mi lecho, desnudo, sin miedos ni temores...la sombra, tardará en aparecer para intentar doblegarme, pero ahora, tendrá un complicado y fuerte tesón en su contra. Mi voluntad.


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