¿Cómo se denomina
la ausencia de la paz,
la falta de esa calma chicha,
el resquemor de no estar
en el mismo sitio
ni respirar al unísono?.
¿Cómo lo llaman
a eso de desear tener,
de no poder compartir sonrisas
y querer ,hasta el extremo, hacerlo,
sentir el alma hueco
desvivido del momento esteril
el calor de las brasas vivas
de la hoguera apagada?.
¿Cómo lo nombran
las generaciones marchitas,
los amores perdidos,
los amantes cautivos,
la ausencia del lazo que une
las manos suaves de la caricia perfecta,
el recuerdo de la historia ya germinada
la pareja en singular?.
Ah,si...echar de menos,
mucho,
echarte a ti,
la conversación diaria,
la presencia pausada,
la mirada y la sonrisa
la breve historia de tu día vivido,
el escuchar el mio torcido...
Pero al mismo tiempo
cuanto engalana mis sentidos no tenerte próxima,
saber que exaltas tu luz con los recovecos de tu camino,
desear tenerte y disfrutar del deseo de no hacerlo,
cuanto de cordel y de maroma robusta estos pensamientos hayan,
entre el diapasón de la nota perfecta
que afina mis sentidos,
me enriquece tu ausencia
al echarte tanto de menos.
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