Hoy mis ventanas no tienen cortinas
está mi casa desnuda
la luz entra sin medida
y veo los árboles mecidos por el viento
la lluvia que hubo
dejó su impronta en los cristales,
ahora lo veo,
no tengo cortinas en mis ventanas.
Mis cortinas son crudas
de sencillo diseño
apenas una flor en su caida
y unos ribetes a sus pies,
pero aun comedidas en sus tonos
cubrían mis ventanas,
defendían mi intimidad,
respetaban mi privacidad,
me alejaban de todo
no me acercaban a nada.
Solo yo disponía si quería ver
o tener la osadía de ser visto
por algun vouyer
de mirada ingeniosa,
pero las mismas me encerraban
en la fortaleza de mis paredes
levantadas con tesón y esfuerzo
disciplinada tarea,
liviana queda ahora que no tengo
cortinas en mis ventanas.
Miro los marcos
de mis blancas ventanas
que sujetan los vidrios
de mis atalayas
desde donde no veo ballenas
ni mares embravecidos
aunque diviso pequeñas motas
del polvo humano
que se posa en las calles,
desconocedores todos
de que son observados por mi
por no tener cortinas en mis ventanas.
Oigo los giros
de mi vieja lavadora
donde ahora ahogadas
lavan sus jirones
mis cortinas manchadas
impregnándose de aromas marchitos
de inexistentes esencias.
Voy preparando
sus ganchos malditos,
su cosido perenne,
que las mantendran caidas
sobre mis ventanas
a merced de mis deseos de ver
y mis temores de ser visto.
Hoy mis ventanas no tienen cortinas
está mi casa desnuda
sosiega mi alma
que tú estés frente a ella
cediendo la justa luz
que deba entrar bella
y a la vez torturándome
con la que sale de mis adentros para afuera
robando la justa medida
de lo observado ,lo ganado.
Pero no terminan de lavarse,
no concluye su ciclo vital
no se por qué quité
de mis ventanas las cortinas
sin saber a ciencia cierta
cuánto tardarían en estar
limpias otra vez.
Temo de mi fobia
de ver y ser visto,
colmar tu paciencia
de estar conmigo,
ahora que está desnuda mi casa
mis ventanas no tienen cortinas.
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