lunes, 29 de septiembre de 2014

Al lado del mar...

Se llamaba corazón
aquel gesto de iluso payaso
que me abrió las compuertas del mar desde el malecón
me inundaste de vida el espacio que había vacío,
detrás de las olas que nunca paraban de llegar y marchar.

Algo que nació
de la prisa con pausa nacida en el dique de aquella mirada
que se cruzó en mi infinita aventura de querer descubrir
cientos de versos que me expliquen esta locura
que me haces sentir.

No supimos entender
que los barcos del puerto que atracaban eran hechizos de miel
que los besos que nacían de los labios del pecado que era
mirarte otra vez, y besarte
solo suponía crecer
y no encontramos la razón
de perdernos entre las calles estrechas de aquella ciudad inventada
solo por no escondernos de la luz de la tarde
que brillaba en tu pelo y me hacia temblar.

Por eso detuvimos aquel viento huracanado de tristezas y de miedos
para dejar que flotara sin más,
removiera las hojas de aquel molinillo de papel
que absorto en solo disfrutar se mecía con tiento pudoroso
y nos hacía enredarnos entre caricias de colores y sabores
dejando huellas imborrables en la piel que acicalaban nuestras manos
bañados en el salitre de la historia que narrábamos.

Cada día que ocurrió
aquel faro inventado que nos daba la luz se apagaba y prendía de nuevo
con tal de que fuéramos capaces de ver
el acantilado hacia donde bogábamos,
pero siempre el timonel,viejo lobo del mar cansado,
era capaz de dominar las velas y encontrar el refugio de vida que nos hacia soñar.

Lástima que suspiré
y en ese preciso instante decidiste volver a la isla perdida de donde te rescaté
para romperme los huesos y el alma por intentar
nadar contra la corriente de la historia vencida que me arrastraba
y me impedía encontrarte otra vez.

Más yo no fui a descansar
cada uno de los soles que se ocultaron me hicieron contar
una luna que nacía justo detrás
que lloraba gotas de cielo en destellos que te pintaban en mi tristeza,
para no olvidar que un día tu beso fue el puerto donde siempre quise detener
el regalo del tiempo parado...

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