sábado, 13 de septiembre de 2014

Confía en mi...

Puedo tener tanto que perder
que el ganar me alienta
cuando de tu palabra nace
la duda del ocaso embestido
entre los miedos incautos de bosques arrasados,
de nuevo empezar
a tender puentes y asegurar cadenas
que lo dicho no se atragante
en el paso estrecho de la garganta áspera,
pero insisto, anclado,
en la ladera de la montaña que es el camino
a reponer las fuerzas y a erguirme otra vez
con las manos arañadas del esfuerzo
los pies heridos,
pero el alma guerrero dispuesto a luchar
por nada que lo es todo,
por un instante, por un recuerdo
que perdure eterno,
no estoy dispuesto a olvidar.

Con mis manos plantar un árbol,
que va creciendo y dando sombra,
para encontrar la guadaña que certera
lo sesga por debajo,
y cae,
y recojo la semilla huérfana,
se la quito al viento distraído
y la vuelvo a regar,
otra vez nacer y dar cobijo,
y miles de veces lo haré,
las mismas que tus miedos lo quiebren,
si cada vez que suceda me miras
y me alientas.

Ojalá pudieras creer en mi
cada vez que dudes de lo que dudas
cuando te asaltan las dudas
de lo que no soy yo y se me parece,
ojalá te digo,ojalá,
pudieras ver dentro de mi
que soy lo que sabes que soy
y que tanto te asusta,
y pudieras respirar,
serena,
porque existo en el cuadro pintado
con los colores que imaginas
y tus temores te ciegan
y te ocultan.

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