Puedo tener tanto que perder
que el ganar me alienta
cuando de tu palabra nace
la duda del ocaso embestido
entre los miedos incautos de bosques arrasados,
de nuevo empezar
a tender puentes y asegurar cadenas
que lo dicho no se atragante
en el paso estrecho de la garganta áspera,
pero insisto, anclado,
en la ladera de la montaña que es el camino
a reponer las fuerzas y a erguirme otra vez
con las manos arañadas del esfuerzo
los pies heridos,
pero el alma guerrero dispuesto a luchar
por nada que lo es todo,
por un instante, por un recuerdo
que perdure eterno,
no estoy dispuesto a olvidar.
Con mis manos plantar un árbol,
que va creciendo y dando sombra,
para encontrar la guadaña que certera
lo sesga por debajo,
y cae,
y recojo la semilla huérfana,
se la quito al viento distraído
y la vuelvo a regar,
otra vez nacer y dar cobijo,
y miles de veces lo haré,
las mismas que tus miedos lo quiebren,
si cada vez que suceda me miras
y me alientas.
Ojalá pudieras creer en mi
cada vez que dudes de lo que dudas
cuando te asaltan las dudas
de lo que no soy yo y se me parece,
ojalá te digo,ojalá,
pudieras ver dentro de mi
que soy lo que sabes que soy
y que tanto te asusta,
y pudieras respirar,
serena,
porque existo en el cuadro pintado
con los colores que imaginas
y tus temores te ciegan
y te ocultan.
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