por mucho que cierre los míos siempre están
clavados en mis pupilas tus azules
y su brillo y destello me hacen temblar
cada neurona que eléctrica me piensa
en ti cada momento.
Es tu sonrisa en la que me sumerjo
de labios rosados y cálidos
y perlas en el jardín de un Edén
donde todas las horas quiero buscar
la fuente de esa vida que allí mana
para beber sin pensar en nada más.
Es tu piel de porcelana la que me hace perder
el tacto de mis manos cuando nerviosas
sueñan con acariciar aquellas dunas
que son tus mejillas rosadas
en el desierto barnizado de ocasos y amaneceres
para encontrar el camino a oscuras
que no querré abandonar.
Es tu cabello dorado el que me hace encontrar
la locura que siempre ansío no justificar,
de plateados reflejos robados al sol
donde mis dedos quieren crear miles de formas
que solo son ondas de gotas que caen
en el mar de hilos de seda que son
el que guarda tu perfume que me embriaga
evaporando las flores que al aire enredan
y que respiro lentamente...
Es tu palabra regalada la que me hace morir
para volver a querer nacer en la siguiente
la que me guía aun sin entenderla
la que respeto y tomo como ley
aquella que en los silencios siempre dibuja
la frase acertada, el paso siguiente.
Es mi sueño soñarte soñando
darle a mis ojos la oportunidad de mirarte otra vez
querer besarte
resbalando mis manos en tu piel
perderme en tu pelo
ciego de la esencia de tu mismo ser...
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