lunes, 22 de septiembre de 2014

Vivo en la carretera

Vivo en la carretera
buscando cruces de caminos
que me lleven a mi destino
pero bordeando mi suerte
sin tener que pasar otra vez
por el mismo sendero
que ya conozco
y que recorro a oscuras
de la misma manera que si fuera de día,
y que sé que me lleva
al idéntico punto que me lleva el tuyo
ahora que se cruzó
cuando menos lo esperaba
delante mío
y lo tomé, para recorrer unas millas
que me hagan saber de ti
y de tu camino.
No adecenté mi montura
ni engalané mis ropajes
en el cruce se adivinaba solo la fortuna
de ser capaz de tomar la estela
de la huella que dejabas.
No me costó tomar tu paso,
no me cuesta acompañarte,
disfruto del paisaje que me brindas,
las historias que me cuentas,
bebo sorbos de tus sentimientos
y crecen los míos.
No molesto, no procuro,
tan solo viajo
llenando mi tesoro de sensaciones
de agradables puestas de sol
y cálidos amaneceres,
de tormentas que oscurecen
a veces el horizonte, pero,
de todos ellos sin advertencia me enamoro,
disfruto del corto período que dure o
del largo si es colmado,
escribo en el descanso a la vera de los ríos
la plenitud de mi alma,
aun sin que me provoques,
ojalá lloviera,
aun sin que me correspondas,
ojalá saliera el sol,
yo me alimento de las gotas de la vida
que el resto del mundo no entiende,
no amoldo mis pertenencias a las normas impuestas,
yo soy viajero de mi camino
que adorné en belleza cuando en el cruce
apareció tu sendero que giraba,
siempre hacia el Sur,
y de frente a aquel mar,
me dejaste un hueco en tu camino
y echamos a andar.

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