Y yo regalándote sonrisas
y buenos días luminosos,
pensando en robarte de los brazos de Morfeo
cada mañana obnuvilado
y tú,
tú vas y recoges una rosa para mi
y yo me quedo sin saber que decir.
Y yo, escribiéndote versos tontos
de recuerdos no existidos
de historias que no pasan aunque las deseé
y de sueños que me emboban,
y tú,
tú vas y me regalas una flor
y yo me quedo esperando su olor.
Y yo, inventando atardeceres que compartir contigo
de frente a mares de olas tenues
entre brisas suaves y barcos veleros
y tú,
tú vas y me enseñas que eres así
y yo no puedo ser más feliz...
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