No es porque aquella noche, hubiera estrellas en el cielo
y al mirarlas me sorprendiera
que no fueras la que más lucías con tus destellos.
No fue porque paseáramos junto a un jardín de flores
y al oler su aroma
tu perfume no fuera más embriagador que sus esencias.
Tampoco fue que el mar nos regalara su sabor
y el salitre de la brisa
supiera más intenso que tus besos.
Aquello no tuvo nada que ver...
Fue porque eras la luz entre tantas luces
y porque eras el perfume entre tantos perfumes
y porque eras el sabor entre tantos sabores...
Y ahora cuando es de noche y hay estrellas
al mirarlas ya no me sorprende
que solo te mire a ti
Y cuando paseo por los jardines,
aunque me sorprendan aromas de flores
ya solo te respiro a ti.
Y cuando me baño en el mar
ya no son las olas ni el salitre
los que me dan el sabor,
ya solo te beso a ti.
Porque por ti pierdo la cabeza
si es de noche, aunque no haya estrellas
Porque por ti abandono
la razón de la cordura, aunque no nazcan jardines que respirar
Y porque por ti,
al mar renuncio tan solo por besar tus labios.
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